Frente a la crisis política que se está ventilando en estos últmos días a través de los medios masivos de comunicación, me veo obligado a detener el proceso de vacunación para aportar mi hojita de soja transgénica a la mejor comprensión de los sucesos actuales.En primer lugar, que quede bien en claro que lo que el sentido común de la gente denomina pueblo, no está presente en este conflicto. Ninguno de los grupos sociales populares (en el sentido estricto de la palabra) se encuentra en esta reyerta. Lo que se da es una lucha entre dos facciones de la burguesía argentina, que en un primer momento se estrechaban la mano (y digo esto porque el campo fue el mayor beneficiado por el dólar alto, los subsidios y demás políticas del Estado) y ahora, a raíz de una ofensiva del gobierno ("dentro de lo muuucho, puedo sacarte un poquitito, chuchi?"), se desarman para determinar quién lleva los pantalones del país (perdón por la alusión a la metáfora machista) Nadie pone en tela de juicio que el sector agropecuario nacional (y por favor, léase ante la duda cualquier manual de secundario) es históricamente el sector más poderoso, que constituye la oligarquía terrateninte. En este sentido, quiero a su vez aclarar que, lamentablemente, aquellos (no tan) pequeños productores que son bancados por las cacerolas de Barrio Norte, se alinean a la política de la nefasta Sociedad Rural (la misma que apoyó la dictadura militar del '76), y pretenden mantener sus ganancias millonarias sustentadas por un sistema económico ("progresista", jaja!) en plena podredumbre (cuando les meten un poco el dedito donde no corresponde...)
En segundo lugar, vamos a ver quiénes son los llamados pequeños productores. Los pequeños productores (como gusta llamarlos TN, Clarín y demás medios oficialistas), son productores que poseen la suficiente cantidad de hectáreas como para poder exportar la suficiente cantidad de soja transgénica traducida en bastantes miles de pesos. En este sentido, quiero aclarar (porque he oído lo que se dice por ahí) que son gente que se levanta a las 5 de la mañana a laburar y terminan a la noche al igual que cualquier trabajador argentino, con la pequeña diferencia de que no lo hacen por un salario paupérrimo. No quieran corrernos más con eso, en serio (vacuna!) Teniendo esto en cuenta, quiero diferenciar a los VERDADEROS trabajadores del campo, aquellos que dentro de este cabaret burgués son olvidados: los trabajadores golondrina, los peones de campo, los indígenas... que trabajan literalmente por un plato de sopa; los verdaders perjudicados del campo, a quienes ninguna entidad agraria protege.
Finalmente (para cerrar esta breve información subalterna), quiero hablar del gobierno K. Estoy harto, pero hasta los huevos (con perdón de la expresión) de "patria sí, colonia no", "el gobierno nacional y popular" y ese tipo de estupideces que encierra un claro mensaje subliminal: Somos el oficialismo y estamos dispuestos a hacer cualquier cosa para imponernos. No hace falta nombrar demasiados delitos para poner al descubierto lo repugnantemente asqueroso de la familia K: la militarización de Las Heras; la impunidad de los casos Fuentealba y López; la intervención en el hospital francés; el ataque a los trabajadores del Casino; D'Elía, Moyano y su mafia garpada; el ataque en las diversas facultades de la UBA... Y todos estos ejemplos con un mismo denominador común: PATOTAS, CLIENTELISMO, SOBERBIA.
Entonces, mi posición es: NO AL CAMPO, NO AL GOBIERNO.
(Favor de pensar un poquitito más antes de escribir estupideces, ¿si? Muchas gracias)
Salud y mucha magia, argentinos.
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